La discusión sobre Zona Fría expone al PRO y los libertarios porque implica un aumento del gas en pleno invierno. Buscan aminorar posibles costos. Advertencias del fiscal Moyano y preocupación por los fondos afectados.
Por Ramiro Melucci
Un exdiputado nacional contaba hace pocos días que había dejado de ocuparse de la Zona Fría porque no era un asunto que le importara “a la mayoría de los marplatenses”. Argumentaba que, en las elecciones legislativas del año pasado, casi el 50% de los electores de Mar del Plata habían elegido a diputados nacionales que promovían eliminar el descuento. “¿Qué sentido tiene hablar del tema?”, se preguntaba.
Al margen de que no bien Gobierno nacional presentó su nueva iniciativa para recortar la Zona Fría el exlegislador volvió a involucrarse en el debate, habría que prestarle atención a su hipótesis. De ser cierta, entonces el marplatense Alejandro Carrancio no tendría nada que temer por su voto positivo en la Cámara de Diputados, y al intendente Agustín Neme nadie le cobraría su silencio.
Pero la cautela de esos y otros dirigentes mientras se discute si Mar del Plata y gran parte de la provincia debe continuar o no en Zona Fría da indicios de que no es un asunto que pase inadvertido. No definirá elecciones –porque en las contiendas electorales entran a jugar otras variables–, pero tampoco puede ser tomado a la ligera. Al fin de cuentas significa un aumento en la factura del gas para miles de familias que llegan a fin de mes con la soga al cuello, si es que llegan, y en pleno invierno: cuando más lo necesitan para calefaccionarse.
También habría que tener en cuenta que en ninguno de los dos intentos anteriores (ley ómnibus y presupuesto) el capítulo de la Zona Fría logró prosperar, y que ahora, en cambio, dio muy rápido pasos fundamentales para convertirse en ley.
Lejos de los aplausos con que acostumbra recibir cualquier propuesta del presidente Javier Milei, Carrancio prácticamente no defendió el proyecto en Mar del Plata. No le dedicó una sola frase en redes sociales y solo respondió una pregunta en una nota radial. A otros medios que le pidieron hablar sobre el tema les contestó que prefería no hacerlo. No actuaría así si no intuiría algún costo político.
Su bloque de concejales tampoco obró, como suele hacer, de contrapeso ante las fuertes críticas al gobierno de Milei. Rolando Demaio, su representante en la Comisión de Industria del Concejo Deliberante –donde la semana pasada se debatieron y aprobaron expresiones de preocupación por la iniciativa–, optó por ausentarse.
La única expresión visible de acompañamiento a la iniciativa la proporcionó la cuenta de La Libertad Avanza Mar del Plata en X, que reiteró los fundamentos del proyecto de ley y calificó al sistema vigente como “deficitario e injusto”.
La Zona Fría no se elimina: se ordena.
El objetivo es que el beneficio llegue a quienes realmente lo necesitan, terminando con un sistema injusto, deficitario y sostenido por todos los argentinos.
Ordenar el gasto también es cuidar los recursos y hacer un Estado más eficiente. pic.twitter.com/LtnLJtHLfN
— La Libertad Avanza Mar del Plata. (@llaenmdp) May 22, 2026
Otro fue el caso de Guillermo Montenegro. Mientras su candidato a gobernador, Diego Santilli, negociaba los votos con las provincias del norte para que la iniciativa fuera aprobada en Diputados –lo que finalmente ocurrió– y el bloque del PRO, presidido por Cristian Ritondo, acompañaba el proyecto, el intendente en uso de licencia mandó a decir que seguía manteniendo su postura en contra del recorte.
No habló, no tuiteó, sino que deslizó su opinión a través de algunos interlocutores en el Concejo: la radical Vilma Baragiola (su exsecretaria de Desarrollo Social) y Florencia Ranellucci, del PRO. El año pasado, en el intento anterior por voltear el régimen, Montenegro también se había ocupado en dar a conocer que seguía pensando como siempre. Aquella vez lo hizo mediante una filtración a la prensa.
Neme no tuvo tantos pruritos. Directamente se salteó el debate. Pasó de los posteos sobre los “delincuentes del espacio público” y el bacheo exprés a incentivar la discusión de la nocturnidad. Su silencio se pareció al de Montenegro, pero no fue el mismo. ¿Habrá querido decir eso Ranellucci cuando, en la Comisión de Industria, afirmó que el bloque del PRO gobierna esta ciudad “junto con el intendente Montenegro que hoy es senador” y, tanto él como la bancada, “levantan la voz” por los temas de Mar del Plata? El bloque del PRO, cabe aclarar, acompañó las expresiones de preocupación y el pedido para que no se altere lo que sus referentes nacionales trabajan para alterar.
Esa diferencia coincidió con una frase de Montenegro que también puede leerse con perspectiva interna. Se declaró “del lado Muro de la vida”, en relación con la defensa que hizo el concejal Fernando Muro del proyecto para que vuelvan los DJ y se extienda la música hasta las 4 de la mañana en los locales gastronómicos. Es fuerte la frase si se toma en cuenta que nunca desde que decidió dejarle su lugar en la intendencia se declaró “del lado Neme de la vida”.
Del lado Muro de la vida https://t.co/vvVF7FFgDl
— Guillermo Montenegro (@gmontenegro_ok) May 20, 2026
El intendente en funciones volvió a subir al ring a Gustavo Pulti. Parece sentirse a gusto con la dicotomía “entre lo nuevo y lo viejo” que expone desde que en marzo inauguró las sesiones ordinarias en el Concejo. Esta vez lo emparentó con la “ciudad del no” por proponer que los vecinos de barrios residenciales en que puede volver la música hasta las 4 de la mañana den su opinión en una consulta pública. Un poco de relato para gambetear las preocupaciones del momento.
La realidad es bastante más compleja. El fiscal Mariano Moyano acaba de alertar que “la manera en que los delincuentes cometen los asaltos en viviendas particulares cambió, por lo que, si el plan para prevenirlos no se modifica, los hechos van a seguir sucediendo”. No fue su única advertencia. “Uno de los factores que tiene incidencia es el de los vehículos que se sustraen para ser utilizados para cometer otros delitos (…). Lamentablemente, la falta de un control vehicular más exigente en la vía pública no ayuda”. Según el fiscal, “circulan muchos autos robados casi sin control”, y son vehículos que facilitan otros delitos.
Un diálogo fructífero de la Provincia y el municipio debería pasar por estos asuntos, que son los que más preocupan. Podría, también, recuperar la conversación sobre la obra pública: el corredor Gandhi, un camino clave en la zona norte que puede competirle a cualquiera por el primer lugar del ranking de baches, sigue esperando que alguien decida arreglarlo.
Su pavimentación fue incorporada por el Gobierno nacional anterior en el Plan Argentina Hace. Avanzó muy poco y luego entró en las generales de la ley cuando Milei decidió la paralización de la obra pública. La Provincia prometió financiarla. El municipio licitó. Más de un año después, no se arrojó ni un centímetro de cemento. ¿La razón? El municipio espera que la Provincia suscriba un convenio para iniciar los desembolsos. La semana pasada autoridades del Emvial preguntaron cómo estaba el trámite en el Ministerio de Infraestructura bonaerense. No recibieron la respuesta más alentadora.
Un diálogo fructífero de la Provincia y el municipio debería pasar por temas como la inseguridad y la falta de obras, que son los que más preocupan.
Algún iluso podría haber pensado que los recursos provenientes de la tasa vial iban a destinarse a esa clase de trabajos. Pero no deben alcanzar, como tampoco alcanzan otros fondos afectados para ser destinados íntegramente a sus fines específicos. Los empresarios del sector turístico volvieron a preguntar qué se hace con la plata del de Promoción Turística. Saben que al menos un 20% se utiliza para pagar sueldos. “Pero el turismo viene bajando y la promoción es inexistente”, advirtieron.
Podría ensayarse una conjetura a partir de la última rendición de cuentas. La Municipalidad no mejora los índices de cobrabilidad, recauda menos, no recibe las partidas que espera de Nación y Provincia y echa mano a lo que puede para pagar sueldos y gastos operativos. En las próximas semanas, a los fondos de la tasa vial para arreglar las calles y al de Promoción Turística para promocionar la ciudad el municipio sumará otro: el de la Tasa de Alumbrado Público, para cambiar a LED las luminarias. Dados los acontecimientos, el interrogante que se abre es si podrá mantenerlo como tal.